1. Frutas y verduras: Son la base de la alimentación sana. Nos aportan vitaminas, fibras y minerales. Se recomiendan entre 4 y 5 raciones diarias.
  2. Lácteos: La leche y sus derivados son muy necesarios para reducir el riesgo de osteoporosis (falta de calcio). Su consumo ideal debe ser de unas 3 raciones diarias, y si son productos desnatados mejor que mejor.
  3. Cereales: Muy importantes por su aporte de fibra. Su consumo ideal debe ser de 4 ó 5 raciones diarias, y si son cereales integrales, son perfectos.
  4. Carnes y pescados: En una dieta equilibrada no deben faltar nunca, pero su consumo debe hacerse moderadamente. Dos pequeñas raciones diarias de proteínas son suficientes, y puestos a elegir, escoja el pescado sobre la carne.
  5. Aceite de oliva: Eje sobre el que pivota la saludable dieta mediterránea. A la hora de consumir grasas, también con moderación, el aceite de oliva debe ser el elegido a la hora de cocinar.
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