Hay cosas en la vida que no deben hacerse bajo ningún concepto.

La primera de ellas es ir a la peluquería estando deprimida o enfadada. Porque entonces es cuando le dices al peluquero: Venga, quiero un cambio radical, hazme algo que no me hayas hecho nunca, échale fantasía, quiero ser OTRA. Y te hacen un crimen en la cabeza, que te da vergüenza hasta salir a la calle sin sombrero y te cobran tanto que acabas pagándolo en cuotas mensuales.

La segunda es no ir JAMÁS con hambre al supermercado. Porque de repente te encuentras que has comprado todas esas cosas que luego te da TANTÍSIMA culpa comerte. Ya sabes, palomitas de maíz, CHUCHERÍAS, patatas fritas, CHOCOLATE y todos los ingredientes para hacer esa tarta de dulce de leche que tanto adoras. Y que jamás tienes tiempo de cocinar. Y acabas comiéndote el tarro de dulce de leche a cucharadas. Y a hurtadillas de ti misma. Claro.

Y por último, pero no menos importante. NUNCA salgas de casa en invierno en pleno sofoco de la menopausia. Porque puede que tú te creas que ese horno interno que te deja salir en pantalón fino, zapatos sin calcetines y rebeca va a durar eternamente, pero no amiga, en cuanto estés lo suficientemente lejos de casa verás que la cosa se va apagando… Y entonces, mirarás alrededor: las bufandas, los guantes, las narices heladas. Y entenderás que ha sido un gran ERROR.

Sofía (8 Posts)