De acuerdo con el Ministerio de Sanidad y Consumo, a partir de los 50 años, la vida sexual se encuentra influida por cambios en el propio cuerpo y en el aspecto emocional que pueden activar, frenar o interrumpir las relaciones sexuales. Hay que tener muy en cuenta que ni el interés ni la actividad sexual desaparecen con la edad, pero con la menopausia la sexualidad es diferente dependiendo de la mujer.

La menopausia por sí sola no cambia el potencial de la mujer para desear, excitarse, sentir orgasmos y placer sexual. Otros factores como el estado anímico, las relaciones sociales y el propio bienestar de la mujer influyen decisivamente en su vida sexual, y pueden generar las conocidas como disfunciones sexuales.

Entre las más frecuentes están:

  •  Disminución del deseo sexual
  • Dolor asociado a la actividad sexual
  • Ausencia del orgasmo femenino

Estas disfunciones están asociadas a numerosos factores, pero lo más importante es tener en cuenta que de igual modo que los problemas de pareja influyen en la sexualidad, los problemas sexuales influyen en las relaciones de pareja.